El lugar más habitual para practicar la natación es una piscina, ya que se
trata de un entorno controlado, tanto desde el punto de vista higiénico como de
seguridad. Normalmente, se puede elegir entre piscinas de 25 o 50 metros. Una
instalación olímpica tiene 50 metros, aunque para quienes estén iniciándose en
este deporte será más aconsejable empezar en las de 25 metros, ya que permite
descansar con más frecuencia.
También
se puede optar por nadar en aguas naturales, ya
sea en el mar, un río o un lago. En estos casos, hay que tener en cuenta que la
temperatura del agua no está climatizada, por lo que se aconseja el uso de
prendas de neopreno que ayuden a mantener la temperatura corporal. Por supuesto, hay que asegurarse de que la zona es segura, nunca nadar en contra de
las corrientes y cuando las indicaciones de seguridad (banderas en la playa)
nos lo aconsejan. En caso de duda, consulta con el socorrista si es que lo hay,
y no dejes que los pequeños naden solos en zonas abiertas sin la supervisión de
un adulto.
En aguas tranquilas
resulta más sencillo nadar en el mar que en el río, ya que la presencia de la
sal dota de mayor densidad al agua, de forma que los cuerpos ganan en
flotabilidad.
http://youtube.com/watch?v=R8XAdsQfKbE
que buena información la verdad me parese muy interesante :D
ResponderEliminarmuy bonito.. y llamativo... (hasta los de las fotos) muy explicita la explicacion =p
ResponderEliminarHuy Osea Que Eso Esta Hace 7000 Años :S
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